Las emociones que surgen después de un delito son reacciones normales ante sucesos anormales.

La emoción es una compleja combinación de procesos fisiológicos, perceptuales y motivacionales que producen en las personas un estado psicológico global, que puede ser positivo o negativo, de poca o mucha intensidad y de corta o larga duración y que produce una expresión gestual que puede ser identificada por las demás personas. Zaccagnino Sancho (2004).

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Las emociones que pueden surgir después de un delito son múltiples y van a depender de cada persona, de la vivencia que haya tenido del delito,  de sus vivencias previas o de su situación personal en el momento y después de sufrir el delito, (etc.) es por esto que no podemos ofrecer una "receta" para superar un trauma.

Algunas de estas alteraciones son: la falta de sueño, la culpabilidad, la falta de apetito, la apatía, cambios de humor, aislamiento social, pensamientos recurrentes sobre el delito sufrido, falta de interés por actividades que previamente al delito disfrutaba,  etc. Estas reacciones son normales en los primeros momentos. Algunas personas son capaces de volver a su vida anterior incorporando el delito a su vida de manera "sana", son capaces de ir a trabajar, de querer alcanzar nuevos proyectos y de disfrutar de la vida, otras, son capaces de hacerlo acompañados de un profesional.

  • No censures las emociones, aquellas que surgen después de un delito son normales, recuerda que son reacciones ante sucesos anormales para los que no estamos preparados.

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