COMENTARIO HERMANOS PAVÓN VILA
 

“Como ya sabéis, en tiempos del Ministro de Sanidad Ernest Lluch (de la era de Felipe González) hubo un contagio masivo de SIDA por los hemofílicos que eran tratados por hemoderivados que eran comercializados por laboratorios multinacionales (Baxter). Hemoderivados, es decir derivados de la sangre, que eran extraídos de gentes marginales de los países más pobres y que luego se vendían con extraordinarias ganancias (el oro rojo) y con jugosas comisiones a las autoridades en salud; esto por comprar para el Sistema de Salud, permitir la comercialización y por mirar para otro lado. En algunos países, como Francia, hubo condenas penales de altos cargos por estos hechos. Sin embargo en España fue tapado el asunto, sobre todo por las fundaciones y asociaciones de hemofílicos que percibían fuertes ingresos y donativos de los laboratorios (entre otros tratos de favor pues algunos de sus miembros o familiares, así como algún miembro de la realeza, aún siendo hemofílicos, no se contagiaron por sida por tratarse con hemoderivados de sangre porcina, lo que demuestra que algunos personajes eran conscientes del envenenamiento).

Pues bien, los hermanos José Antonio y Francisco Javier Pavón Vila fueron contagiados con SIDA. Lo cual fue un primer y horrible crimen, pues ninguno de los dos necesitaba tratarse con hemoderivados, pues padecían una hemofilia moderada, que sólo exige vigilancia y, solo en casos extremos, un tratamiento. Vemos aquí el origen del problema: el dinero que generan los hemoderivados, esto hace que se receten y administren sin tasa, pues los costea la sanidad pública y los laboratorios saben ganarse las voluntades de los Directores Generales de Farmacia y demás altos cargos de sanidad. A esta familia se les ocultó el contagio con SIDA hasta años después.

El caso es que murieron en España contagiados por SIDA aproximadamente 1.600 hemofílicos. El Estado pagó una pequeña indemnización, lo cual demostraba a las claras su responsabilidad.

No se siguió ningún proceso penal por ello. En Cádiz, la denuncia que se puso, fue archivada. Estamos hablando de finales de 1.990.

Ante la gravedad del asunto la autoridades europeas dictaron una Directiva para testar y/o tratar los hemoderivados. De tal manera que o bien se certificaba que no eran nocivos o bien se les calentaba para quitar la carga nociva. Un mero tratamiento con calor que costaba unas pesetas.

Pues bien llega a ser Directora General de Farmacia doña Regina R…., esto en 1.991, y lo primero que hace, contra el criterio de la comunidad científica y contra la Directiva, es permitir el uso de hemoderivados no testados.

Así se contagiaron nuestros los hermanos Pavón Vila de Hepatitis C, en 1.992 y 1.994, lo que finalmente acabó con sus vidas entre horribles sufrimientos. También fallecieron otros cientos de jóvenes por esta causa. Pues es el caso que la Justicia exime de responsabilidad penal a los doctores que recetaron estos hemoderivados y a los demás responsables de aquel tráfico.

Gracias. JM.
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